Está terminando noviembre, nuestro décimo mes en Minnesota, y no hemos actualizado el blog con material original. ¡Qué vergüenza! Ejem. Así que mejor que nada, apelaré al viejo recurso de las pequeñas noticias y partes para un solo post. Acá van:
Empezamos el mes con un veranillo de no creer. El 4 de noviembre, día de elecciones nacionales (y de muchas cosas más), salí a la calle en sandalias. Sí señor, sandalias en noviembre. Salí con la cámara pero no saqué ninguna foto, porque el furor eleccionario es muy atípico. Digamos, unos pocos están enfervorizados por todos los demás: por un lado, había gente haciendo campaña por los candidatos, y por otro lado, había mucha gente haciendo campaña por el acto eleccionario en sí. Vote! era la consigna más importante. Después, vote algo, lo que nos interesa a nosotros. Fui a Saint Paul, recorrí bastante y ví gente muy variada. Pero no saqué ninguna foto.
Esa misma noche, fuimos a ver a Bob Dylan. De todas las canciones del repertorio yo conocía 4: la segunda, "Times are a-changing" que conmovió a la multitud; "Like a rolling stone" y "Blowing in the Wind", en los bises, y "Tangled up in blues", que no reconocí y no sé cuándo pasó. Caracúlico al máximo, Bob nos dió lo que se le dió la gana (especialmente su perfil y su espalda), y yo no lo podía creer cuando en un exceso de afabilidad nos dijo el nombre de los músicos de la banda. También dijo otras palabras, pero yo no entendí nada.
A la salida del teatro (que está en pleno campus), había un montón de gente agitando. Había música de tambores (los tambores yo no los ví, sería un mp3 que alguien tendría en su iPod), y gente saltando. O-ba-ma, y Yes-we-can. Nos acercamos y yo brinqué hasta que empezaron con iú-es-éy (U-S-A) y ahí, entendí que mejor me alejaba. Suponiendo que alguien saldría con el support-our-troops (aliente a nuestras tropas, la forma más hipócrita de justificar lo injustificable), decidimos que mejor nos íbamos a casa, buscábamos el auto y salíamos a documentar los festejos.
La venta de pirotecnia está prohibida en Minnesota (hay que ir a Wisconsin, donde también venden alcohol los domingos y otras locuras del estilo), así que no había ni una bengalita. Nada. Un par de borrachos, alguno en euforia descontrolada corriendo en chancletas por ahí, y punto. Fin de la fiesta. Gente rara, esta. O reservada. Vaya uno a saber.
El miércoles levantó un viento bárbaro y para el jueves ya no había ni rastros del veranillo, ni la fiebre pre-electoral, y ya la mayoría había retirado los carteles del porche de la casa. Los noticieros insistieron persiguiendo a Obama un poco más, en Minnesota empezó un recuento de votos para senador que todavía no sé si terminó, y Sarah volvió a Alaska. Asunto terminado.
El precio de la nafta está bajísimo, Fefo dice que es por la ley de mercado, porque ahora la gente consume mucho menos, y yo digo que es una treta del gobierno republicano para estropearle los primeros días a Obama cuando asuma (cuando el precio vuelva a ser el real). Veremos. Se oyen apuestas.
El lunes 10 dí el examen de conducir y aprobé, así que ahora soy una conductora legal en el territorio minnesotano y en los territorios con acuerdos bilaterales de permisos de conducir (los otros 50 y Puerto Rico, bah!). Hoy me llegó la tarjeta por correo. Dos anécdotas al respecto: tenía cita para las 8.40 y llegamos a las 8.20, pero tuvimos que esperar más de dos horas hasta que hubiera un examinador libre. ¿La razón? Que si uno llega a las 5 am, lo atienden en orden de llegada aunque no tenga cita. Por supuesto que me enojaría si no fuera porque (excepto Fefo) todos los conductores uruguayos obtuvieron su libreta así, pegando un madrugón un día cualquiera y dando el examen a primera hora. Durante el examen me mandé un par de cagadas a continuación de las que dije "Ops", y gracias a que no me mandé ninguna imperdonable y a esos "Ops", el examinador me dijo que precisaba práctica pero que me daba cuenta de los errores que cometía. Además vio que el seguro del auto estaba a mi nombre, y también me vio cara de señora, seguro. Si tuviera 16 en vez de 29 no pasaba, con los atropellos a las banderitas rojas... ejem, en fin. Asunto olvidado, también. Ahora solamente resta aprender a manejar sobre nieve, jerejejé.
La semana pasada fue la Semana de Educación Internacional, y la biblioteca donde estoy haciendo la pasantía organizó una feria de servicios. Yo estuve en la parte de búsqueda de artículos y de libros; aunque la planearon por meses resultó que el salón elegido no tenía una buena conexión a internet, era imposible acceder a las bases de datos, los visitantes nos miraban con cara de paparulos (probablemente pensando, ¿y estos paparulos pretenden que nosotros usemos más la biblioteca ahora?), pero por arte de magia y buena voluntad, creo que el resultado es positivo. Claro!, cómo no va a ser positivo si cada vez qeu terminaba le decía a mi interlocutor: en caso de duda, pregúntele a un bibliotecario, mostrándole la nómina de cada bibliotecario y su tema de especialización. Los estudiantes, re contentos. Los bibliotecarios al recibir un aluvión de preguntas de principiante, no sé si tanto. Como todo acá, tenía light refreshments, o sea, coca-cola y golosinas para todos. Así no puede fallar.
Fefo fue a ver un partido de la NBA, cómo los Boston Celtics humillaban a los locales TimberWolves, y rompió la chancha y fue a ver a AC-DC, unos rockeros australianos con un par de canciones que seguríiiisimo conocen. Acorde a mi tendencia, me abstuve de presenciar cualquiera de ambos espectáculos. Por más datos o comentarios... pregúntenle a él.
Esta semana solo tuvo 3 días hábiles porque incluye al 4to jueves de noviembre, el que siempre es Thanksgiving, Día de Acción de Gracias. La tradición cuenta que los primeros colonos no entendían nada y casi se mueren de hambre, entonces unos indios que andaban por ahí les dio lástima y les explicaron a estos gilastrunes qué había que plantar y cuál era el calendario para cada cosa. Los salvajes de taparrabos fueron tan claros y persuasivos que los colonos, por más que traían su propia religión, entendieron que al final de la cosecha había que dar gracias a las deidades de la tierra y no tuvieron prurito alguno en adoptar esta actividad tan pagana y transformarla en la primera tradición netamente americana. Por supuesto que después de engordar con las cosechas y mandar llamar a los primos de Europa, exterminaron a estos indios y les expropiaron las tierras, por salvajes y por paganos.
Oh, lovely Thanksgiving! Fuimos a la casa de Pati y Nacho (y Joaquín!) y las calles estaban desiertas. Los únicos que andábamos por ahí teníamos cara de extranjeros, los únicos negocios abiertos eran "Sosa Foods", "Arabian Nights" y "Lucky chinese dragon". El centro montevideano un primero de enero de calor era un jolgorio al lado de esto. Como diría Nacho, más cerrado que culo de muñeco.
También este jueves fue nuestro quinto aniversario de casamiento, que casualmente también fue jueves (ergo, también fue en Thanksgiving!). Suerte que nos casamos en Uruguay porque acá hubiera sido la muerte en monopatín. Y en el menú sólo habríamos tenido pavo, zapallos y choclos. Yummi - yummi!
El día posterior a Thanksgiving da inicio oficial a la temporada navideña, es decir, cuando los negocios empiezan a vender mismo pensando en la Navidad y la TV aturulla con tanto aviso de Fisher-Price y Macy's. Este día, feriado para la mayoría de los mortales, se llama Black Friday porque los negocios ponen sus números rojos en negro. Las ofertas son increíbles, tipo hasta un 65% de descuento en chiches de última generación, y ta, todas las cadenas se suben al carro de los descuentos. Un sólo día, abren a las 6, 5 ó 4 am y una horda embravecida entra a sacarle sangre a la tarjeta de crédito y olvidar la hipoteca por un rato.
Según leí en las noticias un empleado de Wal-Mart murió aplastado por los clientes. Pobre tipo. Morir aplastado por un montón de imbéciles es terrible en cualquier circunstancia, pero siendo empleado temporario de un lugar tan patético como Wal-Mart, es el fondo de la olla. No concibo cosa peor, pobre loco. Seguro que ni siquiera le pagan un féretro al infeliz, ni le tiran unos mangos a la familia como resarcimiento.
Les mentiría si les dijera que no pensé en aprovechar las ofertas de este black friday pero me da pereza ir a chupar frío y hacer colas interminables para comprar algo que lo más seguro no me pueda llevar conmigo cuando vuelva. Como el día estaba lindo y apacible, nos fuimos a Minnehaha Falls, a observar la cascadita a medio congelar, y sacamos algunas fotos. Me prometí volver en enero o febrero, para verla congelada del todo.
Estas semanas transcurrieron como las anteriores, con un par de nevadas sin importancia y sin mucho más que decir. Los sábados vamos al Recreational Sports Center (en mi barrio le decíamos "club"), los domingos vamos a algún museo, los lunes voy a buscar a Joaquín al jardín de infantes a mediodía y me quedo con él hasta las 4, los martes aprendo alemán, los miércoles miro tv. Mandamos tarjetas para felicitar por nacimientos, cumpleaños y aniversarios, nos juntamos con los mismos uruguayos que habrán visto una y otra vez en nuestras fotos, preparamos los papeles para quedarnos un tiempo más, y vemos por la ventana cómo pasa el tiempo.
¿Pasa, dije? Vuela.
Vean nuestras fotos en http://picasaweb.google.com/lecumberrydemasi
sábado, 29 de noviembre de 2008
viernes, 7 de noviembre de 2008
Ahora las cosas van a cambiar
El martes 4 de noviembre a las 8 de la noche mientras contaban los votos, Bob Dylan tocó en el auditorio Northrop de la Universidad de Minnesota. Ahí fuimos con Julia, Ana y Juan.
Esto lo encontré hoy en Internet de alguien que también fue al concierto. Lo traduje, pero lean la original.
Bob Dylan: "Things are going to change now"
Publicado por Andrea Swensson aquí.

Nadie esperaba que Bob Dylan dijera algo durante su concierto de algo más de dos horas el martes 4 de Noviembre en el Northrop Auditorium. Durante años, Dylan se ha caracterizado por ser reservado durante sus conciertos, a veces únicamente hablando entre sus canciones para presentar a los miembros de su banda. Pero la otra otra noche, luego de un largo intermedio entre sus set usual y sus bises, donde solamente me puedo imaginar que lo dedicó a enterarse que Barack Obama había ganado la elección, Dylan volvió al escenario para tocar "Like a Rolling Stone" y luego se volvió al público y habló.
"Nací en 1941", dijo, con su rasposa voz vacilante y sentimental. "Ese fue el año que bombardearon Pearl Harbor. He estado viviendo en la oscuridad desde entonces. Ahora parece que las cosas van a cambiar".
Se volvió a su teclado y dirigió a su banda a un casi irreconocible homenaje de "Blowin' in the Wind". Durante la mayor parte del concierto, Dylan optó por mantener su voz baja y dispersa mientras medio cantaba, medio tosía las palabras al micrófono, pero al final de "Blowin' in the Wind" forzó su voz para alcanzar lo más alto del registro de la melodía original y mantuvo las palabras del estribillo lo más que pudo. Cuando su voz no lo toleró más, tomó su armónica y práctimente saltó al centro del escenario. Incluso desde mi asiento en el palco fue obvio que Dylan estaba emocionado, y ésto sólo sirvió para avivar los vítores de la multitud.
Mientras el colmado teatro se ponía de pie con aplausos y elogios, Dylan y sus músicos se alinearon al frente del escenarios para hacer una reverencia. En sus apretados pantalones de esmoquin y su sombrero de ala ancha, Dylan bailó unos pasos como una marioneta, moviendo sus dedos índices en el aire como si fueran dos armas. Fue un momento sorprendentemente carismático y para recordar, y tenía a todo el teatro rugiendo en una ovación y aplausos.
Las luces del teatro se prendieron, y nuestra atención se centró en el otro hombre de la noche. La multitud empezó a corear "O-ba-ma, O-ba-ma" al unísono mientras salíamos del teatro.
Caminando hacia el lobby, una ola de gritos de júbilo repentinamente emergió desde el vestíbulo y nos apresuramos a tomar la escalera para ver lo que sucedía. Una pantalla en el lobby mostraba los resultados de la elección: Obama ya había alcanzado los 297 votos electorales. (Se necesitan 270 para ganar, nota del traductor.)
Cada vez que una multitud de asistentes al concierto llegaba al lobby, una nueva ola de gritos, no, aullidos, emergía. La mujer a mi lado rompió en llanto. Mi padre se volvió hacia mi y me dijo: "Ganamos, finalmente ganamos". Nos dirijimos hacia afuera, y una inmensa multitud de asistentes al concierto ya estaba en el frente del teatro, bailando al ritmo de una improvisada cuerda de tambores. Los autos hacian sonar sus bocinas, la gente gritaba, y el mundo entero sentía como si hubiera dejado salir un suspiro de alivio.
Esta es la lista de temas del espectáculo. Voy a dejar que las canciones cuenten en resto de la historia. Confesión absoluta: "The Times They Are A-Changin" me hizo llorar.
Cat's in the Well
The Times They Are A-Changin'
Summer Days
This Wheel's on Fire
Tangled Up in Blue
Masters of War
Stuck Inside of Mobile With the Memphis Blues Again
John Brown
Beyond the Horizon
Highway 61 Revisited
Shooting Star (with Dylan on guitar -- another rarity)
It's All Right Ma (I'm Only Bleeding)
Under the Red Sky
Thunder on the Mountain
Ain't Talkin'
Bises:
Like a Rolling Stone
Blowin' in the Wind
Acá hay un video de los tantos que se filmaron a la salida del recital.
Esto lo encontré hoy en Internet de alguien que también fue al concierto. Lo traduje, pero lean la original.
Bob Dylan: "Things are going to change now"
Publicado por Andrea Swensson aquí.

Nadie esperaba que Bob Dylan dijera algo durante su concierto de algo más de dos horas el martes 4 de Noviembre en el Northrop Auditorium. Durante años, Dylan se ha caracterizado por ser reservado durante sus conciertos, a veces únicamente hablando entre sus canciones para presentar a los miembros de su banda. Pero la otra otra noche, luego de un largo intermedio entre sus set usual y sus bises, donde solamente me puedo imaginar que lo dedicó a enterarse que Barack Obama había ganado la elección, Dylan volvió al escenario para tocar "Like a Rolling Stone" y luego se volvió al público y habló.
"Nací en 1941", dijo, con su rasposa voz vacilante y sentimental. "Ese fue el año que bombardearon Pearl Harbor. He estado viviendo en la oscuridad desde entonces. Ahora parece que las cosas van a cambiar".
Se volvió a su teclado y dirigió a su banda a un casi irreconocible homenaje de "Blowin' in the Wind". Durante la mayor parte del concierto, Dylan optó por mantener su voz baja y dispersa mientras medio cantaba, medio tosía las palabras al micrófono, pero al final de "Blowin' in the Wind" forzó su voz para alcanzar lo más alto del registro de la melodía original y mantuvo las palabras del estribillo lo más que pudo. Cuando su voz no lo toleró más, tomó su armónica y práctimente saltó al centro del escenario. Incluso desde mi asiento en el palco fue obvio que Dylan estaba emocionado, y ésto sólo sirvió para avivar los vítores de la multitud.
Mientras el colmado teatro se ponía de pie con aplausos y elogios, Dylan y sus músicos se alinearon al frente del escenarios para hacer una reverencia. En sus apretados pantalones de esmoquin y su sombrero de ala ancha, Dylan bailó unos pasos como una marioneta, moviendo sus dedos índices en el aire como si fueran dos armas. Fue un momento sorprendentemente carismático y para recordar, y tenía a todo el teatro rugiendo en una ovación y aplausos.
Las luces del teatro se prendieron, y nuestra atención se centró en el otro hombre de la noche. La multitud empezó a corear "O-ba-ma, O-ba-ma" al unísono mientras salíamos del teatro.
Caminando hacia el lobby, una ola de gritos de júbilo repentinamente emergió desde el vestíbulo y nos apresuramos a tomar la escalera para ver lo que sucedía. Una pantalla en el lobby mostraba los resultados de la elección: Obama ya había alcanzado los 297 votos electorales. (Se necesitan 270 para ganar, nota del traductor.)
Cada vez que una multitud de asistentes al concierto llegaba al lobby, una nueva ola de gritos, no, aullidos, emergía. La mujer a mi lado rompió en llanto. Mi padre se volvió hacia mi y me dijo: "Ganamos, finalmente ganamos". Nos dirijimos hacia afuera, y una inmensa multitud de asistentes al concierto ya estaba en el frente del teatro, bailando al ritmo de una improvisada cuerda de tambores. Los autos hacian sonar sus bocinas, la gente gritaba, y el mundo entero sentía como si hubiera dejado salir un suspiro de alivio.
Esta es la lista de temas del espectáculo. Voy a dejar que las canciones cuenten en resto de la historia. Confesión absoluta: "The Times They Are A-Changin" me hizo llorar.
Cat's in the Well
The Times They Are A-Changin'
Summer Days
This Wheel's on Fire
Tangled Up in Blue
Masters of War
Stuck Inside of Mobile With the Memphis Blues Again
John Brown
Beyond the Horizon
Highway 61 Revisited
Shooting Star (with Dylan on guitar -- another rarity)
It's All Right Ma (I'm Only Bleeding)
Under the Red Sky
Thunder on the Mountain
Ain't Talkin'
Bises:
Like a Rolling Stone
Blowin' in the Wind
Acá hay un video de los tantos que se filmaron a la salida del recital.
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