jueves, 16 de abril de 2009

El futuro de la aviación

Llamenme ingrata, desconsiderada, o carente de perspectiva, pero tengo que afirmarlo con toda convicción: odio viajar en avión.

Crecí con una idea romántica y rebosante de glamour que poco tiene que ver con los viajes hoy en día, y la verdad es que los viajes de placer que involucran aviones y (especialmente) conexiones, son una pesadilla. Aunque no he viajado mucho ya llevo acumulados varios días de esperas imprevistas en aeropuertos, y no, no es lo que considero recreación, placer o descanso.

El lunes cuando llegamos al aeropuerto nos avisaron que el avión hacia Atlanta estaba atrasado, pero que no nos quejaramos porque el siguiente avión a Atlanta estaba cancelado. Terrrrrible tormenta y vientos huracanados sobre el aeropuerto de esa ciudad hacían el tránsito aéreo inseguro. Obvio, perdimos la conexión a Nueva York (la ciudad que sí teníamos interés en visitar) y quedamos anclados, junto con muchiiiiiisima gente más en un aeropuerto no tan grande, rebotando contra las paredes, ríendonos de los peinados raros, mascando malhumor.

Nos asignaron un nuevo vuelo a Nueva York, aterrizamos como 5 horas más tarde de lo previsto, el remise que habíamos contratado por internet demoró otra hora en salir de la zona del aeropuerto y traernos al hotel y ta, llegamos a las mil y totalmente exhaustos.

Ya basta, es sabido que el aburrimiento, el cansancio, el hambre y la frustración combinados producen malhumor. No hay por que seguir experimentando, el resultado ya es conocido.

Así que, por medio de este modesto blog insto a los científicos del mundo a que inventen una forma de viajar rápido sin aviones, de desmaterializarse en un lugar y rematerializarse en otro. El teletransportador, el download, los polvos flu de Harry Potter. Por favor, ¡lo que sea!

¡Y que vuelva el glamour de viajar en avión!