domingo, 12 de julio de 2009

Michael ¿cuánto?

En todas partes la noticia de la temporada es la muerte de Michael Jackson. Medios periodísticos y opiniones personales intentan señalar la importancia de Jackson en la cultura americana, su influencia y legado, sin poder evitar recordar los escándalos que rodearon su figura en los ultimos 15 años. Agreguen que es verano y no pasa nada, y tienen la receta para el desastre.

Para denunciar el tsunami de mal gusto que rodea a Jackson en su camino al más alla, me remito a un comentario de la periodista de la KARE (el canal de Minneapolis): "los hermanos de Michael Jackson llevaron el féretro al escenario, y ésta es la última vez que veremos en escena a Jackson Five". Repugnante.

Pero yo quisiera traer a colación a otro individuo, tambien de 50 años, también fallecido en la última semana de junio, cuya obra y noticia han sido eclipsadas injustamente. El fulano en cuestion se llamaba Billy Mays y es el rey indiscutido del infomercial. Permitanme iluminarlos al respecto, un infomercial es un comercial muy largo (como de 20 minutos o mas), donde una o más personas demuestran la eficacia de cierto producto en todos los contextos posibles. Canal 10 los pasaba de mañana, y son las vedettes de la television de madrugada. Si alguna vez encallaron en un hotel de mala muerte y las 4 am los encontro sin poder dormir, seguro saben a que me refiero.

Soy la primera en admitir que Mays me parecio molesto como un moscardón la primera vez que presté atención a sus avisos. A la quinta vez que lo vi anunciar las bondades de Oxiclean, y despues de verlo hacer un aviso en españolo (una versión caracteristica del español hablada por personas que ignoran que no saben español), me dio por pensar que este hombre encarnaba perfectamente al sueño americano. No al de los años 50, del padre ejecutivo con una esposa perfecta ama de casa y dos niños rubios, sino una versión actualizada y un poquito perturbada. El sueño americano de las soluciones para todos los problemas, adicto a la auto ayuda, el buen humor a prueba de balas, el neurótico. Y asi fue que empece a mirar sus infomerciales con más atención.

Es cierto que nunca tuve el menor impulso de comprar nada de lo que él ofrecía, pero la ingenuidad de las situaciones me hacía gracia. Esto es como cuentos de hadas para grandes, siempre pensé, te comprás ese detergente y tu vida va a ser mejor. Pero Mays me conquistó con dos avisos, a cual más absurdo, que pueden ver haciendo click aqui y aqui.





El de la oficina me dio la pista de que Mays entendía la palabra sarcasmo. Y el de la familia, con la esposa e hija barbudas, que se reia de todo empezando por si mismo. Y eso es algo que me parece valioso. Lo que es más de lo que se puede decir de Michael Jackson.

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Si quieren leer más sobre Billy Mays, aquí está el obituario: http://obits.syracuse.com/obituaries/syracuse/obituary.aspx?n=billy-mays&pid=129075033 y acá la entrada de Wikipedia http://en.wikipedia.org/wiki/Billy_Mays

2 comentarios:

Sr. Nadie dijo...

Ah, lo de esa periodista era en serio, y no humor negro?

Respecto a Mays y lo que representaba, le digo que me gustaba más la familia yanqui de los '50; tenía más onda. Las películas yanquis de esa época son lo más.

Por otro lado, acá el Invierno y la Peste arrecian.

Julia dijo...

Lo de la periodista supongo que era en serio.

La familia yanqui de los 50's no tenía nada como "Does not work on all dogs". Todavía me estoy riendo.

Acá arrecia la gripe y los mosquitos. Prefiero sin gripe, la verdad.