martes, 22 de septiembre de 2009

Julie , Julia y yo

Ví la película Julie & Julia y me gustó mucho. Está basada en un libro, el que a su vez está basado en 2 historias reales.



Para quien no la conoce, Julia Child es una cocinera que publicó un libro de cocina importantísimo, Mastering the Art of French Cooking (equivalente cultural del Libro del Crandon). Fue publicado por primera vez en 1961 y tiene un enfoque novedosísimo para la época: cuisine française para las amas de casa americanas, presentando recetas lo suficientemente sofisticadas como para prescindir de latas y prefabricados, y al mismo tiempo lo suficientemente simples como para poder ser realizadas por una sola persona en un lapso de tiempo razonable.

El argumento de la película va de una mujer, casualmente también llamada Julia, que decide un día cocinar todas y cada una de las recetas del Mastering the Art... y lleva un blog al respecto.

La película, entonces, transcurre en el pasado, en los años 50 cuando Julia Child se encuentra en París, viviendo con su marido y sin mucho para hacer, y cómo va gestando la idea del libro de cocina. Intercalado, transcurre en el año 2002, Julia Powell trabaja en un call center, no le entusiasma mucho su trabajo y se fija una meta, casi al azar. El paralelismo entre ambas historias es muy interesante y en mi opinión, la película es muy disfrutable.

Ahora bien.

La película me pareció mucho más que disfrutable. En determinado momento, tengo que confesar que me erizó el pelo de la nuca. Me pareció que al paralelismo de esas dos Julias, le podíamos agregar un tercer paralelismo con esta que escribe acá, y no sólo en el nombre.

Las dos mujeres estaban casadas hacía tiempo, y en el momento en que transcurre la historia tampoco tenían hijos. Una de ellas trabajaba en un call center luchando por conservar la cordura y hacer las cosas bien, mientras que la otra vivía en el extranjero con su marido, cuyo trabajo lo obligaba a establecerse por temporadas largas en distintas ciudades. Una de ellas sueña con mudarse a una casa más grande y lo logra, al principio de la película, mudándose a un apartamento de los años 50's (como el nuestro de Minneapolis, hasta los placares de la cocina eran idénticos). La otra pasa un tiempo largo boyando en una ciudad extraña, tratando de entender a los locales y rebotando una y otra vez en empresas desmotivantes. Una de ellas cumple 30 años, y recibe de su marido un collar de perlas (yo cumplí 30 hace poco y recibí de mi familia política caravanas y pulsera), la otra conoce gente en su nueva ciudad y nuevo idioma y establece amistades. Las dos reciben apoyo incondicional de sus maridos, para aprender a cocinar aunque en la escuela de cocina sólo haya chefs hombres o para abrir un blog y dedicarse a escribir.

Yo no diría que esta película me cambió la existencia, pero pasé un buen rato. Ya conocía los libros de Julia Child y de hecho, ¡hasta cociné una vez una receta suya! Fue para Navidad, unas verduras horneadas que quedaron muy bien (una de las comensales me llamó después para pedirme la receta y todo). Aún así, de paseo en una librería curioseando en la sección culinaria, me detuve a hojear el libro en cuestión,



Era pesado, y tiene unos dibujos que me recuerdan, una vez más, al Libro de Cocina del Instituto Crandon. La verdad es que la cuisine no es lo mío.

Pero justo abajo, estaba éste otro:



Ah bueno. Un libro que no es de recetas, sino de técnicas y procedimientos. Hervir, rostizar, saltar, hornear, a la plancha, al vapor... un sólo ingrediente básico y 5 ó 6 formas básicas de preparación. Este libro se vino conmigo, y la verdad es que me parece una maravilla.


Mercei bouquiúp, Madame Child!

Después de 8 años...

Después de 8 años de reirnos del Presidente, ahora nos reímos con el Presidente.

"
David Letterman: ¿Cree Usted que la resistencia a su propuesta de Plan de Salud está causada por el racismo?

Barack Obama: Bueno, hay que tener en cuenta que yo YA era negro antes de ser Presidente.

David Letterman: ¿Cuánto tiempo hace que usted es negro?

"

La entrevista estuvo brutal. Acá hay un pequeño artículo periodístico al respecto. http://www.startribune.com/politics/60042712.html. Si tienen tiempo, ganas y conexión, la entrevista está en YouTube, acá http://www.youtube.com/watch?v=LmE7tuR0364.

Obama es... fascinante. Y exuda carisma por los poros. Espero que además resulte un buen presidente.

Robó, huyó y lo pescaron (por nabo)

Los tiempos que corren están difíciles y el nivel de criminalidad en Minnesota ha escalado. Hay que admitir, sin embargo, que la nueva generación de cacos tiene estilo.

Por ejemplo, hacerse el malito y hacer pasar un mal rato a los cajeros, pobres trabajadores inocentes, ya no es la regla. Un ladrón tuvo la delicadeza de disculparse, "sorry, man". Otra aclaró, tengo hijos que alimentar. Un tercero se vistió de duende y tranquilamente atracó un banco el día de San Patricio.

Aquello de robar un banco y huir en coche ya no está al alcance de cualquiera. Ahora el medio de transporte es el ómnibus. Al menos tres fascinerosos han sido detenidos en los últimos 12 meses al tratar de usar MetroTransit para la fuga.

Uno en noviembre
, otro en abril, y otro en setiembre.

Otros, conscientes del impacto ambiental del medio de transporte, han preferido la bicicleta. Tampoco es un buen sistema.

Algunos tienen mala suerte. Unos tipos que robaron la cafetería de un hospital y estaban actuando "sospechosamente" cuando justo pasó por ahí un estudiante de medicina que además era luchador y maratonista. Al primero lo aplastó en la entrada del hospital, y al segundo lo corrió un montón de cuadras hasta que lo alcanzó tirándosele encima. Otros malandros, en cambiom venían haciendo todo bien hasta que decidieron parar en un restaurante. Justo había unos policías adentro (supongo que comiendo hamburguesas y papas fritas) con la radio abierta y mirando al estacionamiento, escucharon el aviso y sin más vuelta arrestaron a los culpables.

Pero a algunos lo que les falta, es una mente criminal. Perdón, detengámonos en mente. Tal es el caso de este joven de 23 años que robó un banco y lo pescaron unas horas después. La noticia es demasiado buena como para no comentarla: el tipo fue a la caja y le dijo a la cajera "dame la plata" y le revoleó un cuchillo en la cara (la de la cajera y la de las cámaras de seguridad). Cuando iba saliendo, un empleado del banco lo reconoció y lo saludó. Quince minutos más tarde la policía lo detuvo por exceso de velocidad y el policeman le dijo que iba a tener que mandarle la multa por correo, ya que lo estaban llamando por un robo en un banco. El chorro, haciendo honor al Minnesota Nice le aclaró que la dirección de la libreta ya no era correcta y amablemente le dio la nueva dirección. Cuando el agente de policía llegó al banco y vio la filmación de seguridad, reconoció al caco y gracias a la información provista, fue a la casa. Ahí lo encontraron, con la plata robada, el cuchillo, y se lo llevaron en cana. Además, tuvo que pagar la multa por exceso de velocidad.


***
Los links son válidos por un par de semanas y después expiran. Si quieren leer las noticias, tienen tiempo hasta el 5 de octubre.

jueves, 13 de agosto de 2009

Justicia divina

Como les comenté antes, estoy trabajando en un call center. A veces recibo llamadas, y otras veces quien llama soy yo. Yo sé que es por un motivo noble y la mar en coche, que no vendo cosas ridículas ni juego sucio, pero básicamente molesto a mucha gente.

Ayer, en un acto de justicia divina, fui yo la receptora de un llamado molesto. Para compensar de una sola vez toda la molestia que yo he generado en varios días de trabajo, el teléfono sonó primero a las 3 am, después a las 3.05 y por último a las 4. Alguien que hablaba en árabe y yo, entre incrédula y furiosa, creo que aullé - pero no podría afirmarlo. Creo que lo que dije no lo aprendí en ninguna clase de idiomas, esas con las que fanfarroneo de vez en cuando.

Me costó dormirme de vuelta, para despertarme a las 6.30 am (es la hora a la que me levanto los días que trabajo) y estuve de malhumor el resto del día.

Suerte que no trabajo manejando un camión de basura, o una barométrica. O tomando muestras en un laboratorio clínico. No quiero ni pensar cuál hubiera sido la venganza.

martes, 4 de agosto de 2009

Ejercicio 4: Comprensión auditiva

Cuando mi hermana y yo éramos chicas, y los domingos de tarde salíamos a caminar con mi padre, mi gran preocupación era que me resultaba difícil la matemática de la escuela. Todo el mundo hace las cuentas más rápido que yo, y además a veces me salen mal, era mi queja. (Si mi infancia hubiera sido en un lugar como Minnesota no hubiera tenido ese problema, porque acá se hacen concursos de deletreo, Spelling Bees, y tienen mucho más prestigio entre los niños que poder calcular mentalmente 72/8 rapidito).

Pero bueno. En uno de esos paseos mi padre me dijo que no tenía que preocuparme en ser la más rápida o querer tener los deberes todos bien porque sí, sino que la importancia de la matemática (para alguien de 8 años) tenía que ser si me alcanzaba la plata en el almacén, y cuánto tiempo tenía que ahorrar cuánto dinero para comprarme algo (una muñeca o un libro, la cúspide de mis ambiciones de entonces). Lo importante es cómo uno se las arregla en la vida real, me dijo, mientras nuestras piernas tragaban cuadras y cuadras.

Flash forward, una década más tarde, la que pasé casi íntegra estudiando dos idiomas al mismo tiempo, y durante algún tiempo tres. Siempre fui una buena alumna en lenguas extranjeras, pero mis notas no deslumbraron casi nunca. En parte por un método privado de aprendizaje (ningún misterio: absorbía como una esponja en clase y nunca hice un deber hasta los cursos más avanzados) que no sé muy bien por qué no era muy popular entre mis profesores, y en parte porque en una de las cuatro pruebas, siempre pinchaba.

Básicamente, los cursos de lenguas extranjeras se estructuran en torno a cuatro competencias lingüísticas: expresarse por escrito y oralmente, y comprender lo que uno lee y escucha. Como siempre leí muchísimo y tengo buena memoria para el vocabulario, armé las otras alrededor de esa; aprendí palabras leyéndolas primero, y escribí (ideas, oraciones, casi párrafos enteros) acordándome de algo que había leído antes. Pero la comprensión auditiva siempre me resultó dificilísima; me distraía en cuanto la profesora apretaba PLAY, y nunca pude mirar una película sin leer los subtítulos. Me presenté a un examen que era sólo de comprensión auditiva, y perdí. Pero aunque el malhumor de haber perdido ese examen me duró como ocho años (cuando se me pasó fui y lo dí de nuevo y salvé), nunca me preocupó mucho eso de no tener muy buenas notas a causa de tener una zanahoria en la oreja, porque en definitiva, lo importante es cómo uno se las arregla en la vida real.

Flash forward, otra década más tarde. Seguí mi rumbo lejos de las aulas, las notas, cursos, exámenes y demás parafernalia estudiantil. En pleno apogeo de la vida real llevo un año y medio inmersa en inglés y sigo sin entender demasiado cuando tengo que hablar por teléfono o hay gente hablando en la radio. Digamos que no me canso mucho tratando, pero en algún lugar de mi cabeza siempre estuvo la pregunta, ¿y si yo realmente... realmente, me esforzara?

Y entonces, en un giro imprevisto de los acontecimientos y las reglas predominantes en el orden del universo y el movimiento de los planetas, en el día de hoy la vida real se encargó de responder mi pregunta.

Empecé un empleo temporal en un call center que atiende llamadas en inglés y francés recolectando información sobre clientes de un fabricante de electrodomésticos europeo. Cierta línea de productos tiene un controlador defectuoso y los clientes tienen derecho a un service gratis cambiando la pieza en cuestión, así que básicamente se trata de anotar nombres, apellidos, números de teléfono, direcciones en Estados Unidos o Canadá (después la empresa contratante maneja esa información), y no, no tengo que preguntar, señora, ¿está segura que lo enchufó? Son ocho horas por día, tres veces por semana, en una oficina que queda lejísimo de mi casa pero manejando no es tanta transa.

Me destapo la oreja, y encima, me pagan. ¿No hubiera estado bueno que me pagaran, allá hace años cuando estaba preparando el Proficiency?