sábado, 12 de abril de 2008

Lugares comunes y otros no tanto

Nuestro apartamento en Montevideo y en Minneapolis guardan parecidos asombrosos. Ambos son de un dormitorio, kitchenette y living comedor, el número de puerta termina en 03 y son gratificantemente soleados. Tienen pisos de madera, ventanas muy grandes, y están a aproximadamente 15 minutos a pie de la facultad de ingeniería.

Pero los parecidos no terminan allí. Nuestra querida Graciela la de abajo, que ahoga sus penas en alcohol y decibeles, acá está repartida entre los mexicanos de arriba, que ponen un disco de baladas románticas de 5.30 a 6.30 am y otro de cumbia a todo trapo los fines de semana, y los vecinos de enfrente, que yo estoy convencida que son dealers.

A lo mejor los vecinos de enfrente se dedican a actividades muy santas y los persigue la mala suerte, pero... ¿a cuántos de ustedes les ha pasado que un conocido en estado de ebriedad les patee la puerta un martes a las 6 am? ¿Uno mismo que un par de semanas antes, echaron de sus casas y quedó postrado en el corredor? Hace unos días, por lo visto el visitante madrugador no sólo pateaba la puerta (la de ellos y a veces también la nuestra, de yapa) sino que le dabaa cabezazos, porque después había sangre en la pared. ¡Puaj!

Al igual que en el edificio en el que vivíamos en Montevideo una noche en la que las cosas se pusieron muy feas, alguien llamó a las fuerzas del orden. Allá, recuerdo que vino un cana flaco y con cara de aburrido. Acá vinieron tres gorilas que se llevaron al que andaba armando relajo en cinco minutos.

Los parecidos son asombrosos, y hasta les diría que excesivos. ¡Pero no hay nada como el hogar!

Hay que admitir, sin embargo, que acá hay delicias que en Montevideo no teníamos. Concretamente, la alarma de incendios y los vecinos incendiarios son un ejemplo interesante. Ayer la alarma se activó a las 4.30 am y no paró por la siguiente hora. El origen era nuestro vecino de al lado (ni mexicano ni dealer), que había dejado algo en el horno. Y sí, el pasillo del edificio estaba lleno de humo y había olor a quemado. Creo que tendríamos que haber agarrado un abrigo y salido de la vivienda, pero nada, nos quedamos adentro. Vinieron los bomberos, pusieron un ventilador enorme en el pasillo, abrieron las puertas del edificio para que hiciera corriente (todos los edificios tienen dos entradas, una en el frente y otra en el fondo), y para las 6 am se había terminado la diversión. Es raro, yo estoy acá todo el día y nunca había escuchado la alarma de incendios del edificio ni a nadie armándole gresca a un vecino. ¿Por qué tendrá que pasar todo de madrugada?