Hoy ha sido un día primaveral hermoso (lo que en Montevideo consideraríamos un hermoso día invernal, pero acá no estamos para hacernos los exquisitos), salimos de mañana a caminar y visto que la tarde también estaba apacible, volvimos a salir.
Hoy fuimos al Stone Arch Bridge, uno de los puentes más antiguos uniendo las márgenes este y oeste del Mississippi que aún se conservan. El puente data de 1875, y actualmente es solo peatonal o para bicicletas (y skates, patines, etc.)
El puente está sobre un salto del río, Saint Anthony Falls, donde hay una represa.
Del lado oeste está ubicado un gran molino, y a su lado, las ruinas del molino anterior que reventó y se incendió un par de veces. En las ruinas hay un museo muy lindo, sobre la industria de molienda de Minnesota, la fundación de los distintos molinos, y esa industria dio forma a Minneapolis y Saint Paul. Nos informamos sobre la vida y virtudes de un personaje local absolutamente trascendente: Betty Crocker. Lo que más me decepcionó de Betty Crocker es que es un truco marquetinero, nunca existió tal mujer. Por lo demás todo muy simpático, como la sección de "antiguas noticias de la fábrica": el equipo de bowling femenino resultó invencible en la liga de comercios de 1922, y en 1919 la jefa de embolsadoras y el supervisor de electricidad se casaron después de 13 años de noviazgo.
Me hizo acordar, sin mucho esfuerzo, a Fray Bentos. Sin embargo, la diferencia radical es que los gringos del Anglo siempre fueron extranjeros, mientras que los de Minneapolis se transformaron en minneapolenses al poco tiempo. En fin...
Después fuimos al Teatro Guthrie. El sitio más cool en el que yo haya estado alguna vez, me hizo sentir un poco provinciana... pero por un rato. No vimos a nadie de seguridad y aprovechamos el edificio para sacarnos fotos.
Más fotos del paseo en PicasaWeb.



