El show fue en el United Center, estadio de los Chicago Bulls (el templo de Michael Jordan, usando palabras de Gonzalo), un lugar gigantesco que nos hizo acordar al Cilindro Municipal... aunque con una acústica intachable y una capacidad mucho mayor.

Es la segunda vez que veo REM en vivo, la vez anterior fue en Buenos Aires en enero de 2001. Aquella era la primera (y por ahora única) vez que el grupo tocaba en América del Sur, en esa época Bush acababa de ganar su primera elección, el show era un evento multitudinario en el Campo de Polo, el peso argentino valía un dólar, y un dólar valía más que un euro (que ya estaba en circulación interbancaria). Las entradas estaban agotadas y el lugar estaba a pleno.
Esta vez, en cambio, no compartían el show con nadie, el lugar tenía techo, el país está en una recesión brutal (y había unos cuantos lugares libres) y el público les era tan conocido - y ellos para el público, que no necesitaban de la pantalla gigante para que los vieran de cerca. Quizás por eso la elección de la música fue bastante más caprichosa, y varias opciones nos sorprendieron... Por ejemplo, pararon el ruido para cantar una canción acústica, todos apretaditos en un rincón del escenario, la terminaron y volvieron a lo que estaban antes. Nosotros perplejos, el resto del público no. Pero bueno, también nos quedamos asombrados de ver que la gente no se mueve, que mira el show sentadito en su lugar, de modo que el asombro da para mucho
Lo más interesante de este show en particular es que REM apoya a Barack Obama desde hace bastante tiempo, y dos días antes Obama había derrotado, finalmente, a Hilary Clinton en la candidatura del partido demócrata. Obama es senador por el estado de Illinois, donde el show tuvo lugar... los astros estaban alineados. Cuando el show llevaba unos 45 minutos, Michael Stipe, el cantante, detuvo la música y dijo que este momento era muy importante en la historia de los Estados Unidos, y sacó del bolsillo un prendedor que decía "Obama" (la cámara lo enfocó y se vio clarito en la pantalla gigante) y el estadio entero aplaudió, y después dijo "gracias Chicago por darnos a Obama", y ahí el estadio se vino abajo con las tribunas enfervorecidas. Aunque yo no voté a Obama, me encantó participar del entusiasmo electoral ajeno. Es una experiencia única.
El show estuvo buenísimo, y me alegro de haber recorrido el largo trecho hasta Chicago para verlos. Después visitamos la ciudad y comimos la famosa pizza estilo Chicago, fuimos al Millenium Park y su habichuela gigante, vimos la Torre Sears (una de las más altas del mundo), y visitamos el Museo Field, que tiene una de las colecciones arqueológicas de dinosaurios, homínidos y momias egipcias más impresionantes que yo he visto.
Sí, valió la pena y estuvo muy bueno. Aunque después de comprar las entradas vimos que el jueves 5, REM tocaba en Saint Paul MN! Acá a la vuelta nomás! Pero decidimos quedarnos en nuestro plan y así, conocer Chicago. Fotos, disponibles a la brevedad.