sábado, 1 de agosto de 2009

Lanas bellas

El idioma inglés tiene la ventaja de ser el origen de muchas palabras ampliamente conocidas en otros idiomas, que cuando se usan en inglés a veces tienen tanto el sentido original como el actual. Una de esas palabritas es shop, que alude a un local de depósito, comercio o fabricación de bienes. Por extensión, shop también quiere decir local de venta y como verbo, quiere decir comprar. Un taller es un local donde se trabaja, o sea, un workshop. La empresa de Henry Ford publicó un libro titulado Shop theory que tuve en mis manos, y no, no se trataba de ir de compras.

Shop
es la mejor palabra que se me ocurre para describir a Bella Lana, un pequeño local a unas cuadras de mi casa. Desde enero he tomado varios de los cursos que ofrecen, y a continuación paso a describir.

El primer curso que tomé, en enero, fue el de principiantes. Yo ya tenía algunas nociones pero fue evidente que tenía mucho información básica por conocer. Aprendí dos formas diferentes de poner los puntos en la aguja, repasé los dos puntos básicos de tejido y dos formas diferentes de rematar. Lo más interesante del curso fue aprender a leer las etiquetas de las lanas y probar agujas de diferentes materiales. Me gustaron mucho las de bambú, pero también probé de acero, aluminio, madera y plástico.

En ese primer curso tejí una bufanda en lana Ella Rae Classic (de Rumania) en dos tonos de verde, y para la terminación usé crochet (ya había empezado el segundo curso). Usé agujas de bambú número 7, de 4.5 mm de diámetro. Los botones fueron idea de Federico, y el ancho de la bufanda es el largo de su cuello. Cuando Federico usa la bufanda, la enrolla alrededor de su cuello pasa los dos botones por los dos ojales (a mí me parece que queda como una cataplasma, pero para él es muy cómodo); cuando yo la uso prefiero combinar ojales y botones con los del abrigo, así no me apreta tanto.





El segundo curso, el de crochet, fue realmente difícil. Las otras alumnas de la clase volaban y yo apenas podía, en lucha encarnizada, hacer un punto después de otro. En cierto modo tiene sentido, nunca me fascinó el encaje a crochet y el despliegue ornamental por lo general me parece inmundo, así que tiene sentido que no pueda hacerlo y no me desvele. Pero fue casi una revelación descubrir la trama cerrada y resistente de los tejidos de crochet, y la versatilidad de la técnica. La instructora usó lana, hilo, perlas, alambre y varios otros elementos y me deslumbró.



En esta clase hice una bolsita con lana Cascade (de Perú) y usé una aguja de aluminio número 6, G, de 4.25 mm. Después hice otra similar en acrílico. Primero se hace una cadena y después se teje crochet simple en círculos, hasta que se decide que está bien o se termina la lana.





También aprendí a coser piezas usando crochet, lo que junto a la terminación, fue lo que me pareció más práctico.

El proyecto más ambicioso en el que me embarqué fue tejer un buzo. También me anoté en un curso, lo cual fue una buena idea teniendo en cuenta todas las dificultades que fueron surgiendo y toda la ayuda que precisé. El buzo lo tejí en Ella Rae violeta, y usé agujas número 8 para hacer los puños y número 7 para el cuerpo. El cuello lo tejí con una aguja redonda número 7. Uní la parte de adelante y atrás usando tres agujas en los hombros y crochet en los costados. Las mangas las tejí empezando por los puños, y las uní usando tres agujas en la última carrera y crochet en el resto. El cuello fue lo último que hice: con el buzo armado levanté los puntos de la base y tejí un puño idéntico al de las mangas y el cuerpo (misma combinación de puntos hacia arriba y hacia abajo en la carrera).



Me costó una enormidad tejer el buzo y no quedé del todo conforme. De hecho, el modelo estaba bueno pero no me gustaban los hombros, así que la instructora tomó un molde de otro buzo (donde sí me gustaban) y alteró mi molde, creando un híbrido.



Todavía no lo estrené. Pensaba terminarlo antes de mi cumpleaños, pero no pudo ser.

Decidí lanzarme a la aventura y hacer yo sola una prenda siguiendo instrucciones de un libro. Fui a la biblioteca y saqué miles de libros (bueno, muchos pero quizás no tanto).



Entre estos decidí hacer una bufanda de crochet. No hiper difícil, pero con un poco de jeitinho. Estoy usando lana Jamieson's Shetland Spindrift y una aguja de crochet de bambú de 2.75 mm.





Mientras llevo a cabo mi experimento de tejedora independiente, también estoy aprendiendo una forma de tejer que jamás ví a nadie usar en Uruguay (me pregunto si será por distraída o porque nadie la usa): agujas de doble punta. La idea de poder tejer en forma tubular cosas pequeñas, en las que la costura es muy incómoda (gorros, guantes y medias). Con la misma lana que estoy usando para la bufanda, estoy tejiendo un par de mitones, con agujas de bambú número 4, de 3.5 mm. El diseño del tejido es un poco recargado (la idea es usar mucha lana para que sea más resistente al frío), ya probé hacerlo hace tiempo y no es imposible. Difícil, pero no imposible.





Recién empecé el puño del primer mitón y por eso es difícil ver cómo va avanzando. Las agujas me hacen acordar a piezas de Mikado, y se usa una aguja extra para tejer los puntos. Una vez sorteada la sorpresa inicial, es bastante parecido a tejer con dos agujas.

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Tejer es una actividad curiosa. Mucha gente insiste en que es relajante, pero a mí me hace el efecto inverso, como si me diera arranque. Casi autohipnosis, después de tejer un rato se me ordenan las ideas y me energizo para enfrentar las tareas que menos me gustan. No imagino que la actividad sea práctica, ni tampoco económica, pero me asombra las posibilidades de expresividad, y también, la constatación tactil de un resultado físico, palpable, de las horas que pasaron.

Federico insistió mucho tiempo con que quería algo tejido por mí. Ahora que lo tiene (una bufandita entre tantas que tiene), lo usa y afirma que lo pone contento. Las instructoras (y dueñas) de Bella Lana, Cornelia y Karin, dicen que no hay nada como la satisfacción de terminar un buzo y ponérselo. Yo no sé, pero me gusta tejer y pienso seguir haciéndolo. Por ahora hago acopio de material y de ideas. Después, veremos qué pasa.



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An English version of this post is available here: http://crossingsofmymind.blogspot.com/2009/08/beautiful-wool.html

lunes, 20 de julio de 2009

Momento histórico

Hoy se conmemoran 40 años de la llegada de Armstrong, Aldrin y Collins a la luna, y para celebrarlo el canal de la NASA está pasando programas interesantes. Mirables, al menos.

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Rectificación, ahora hay una toma nocturna de un space shuttler, cámara única, con voces en off tipo "tacho de Montevideo", combinado con un salón con computadoras (como los de las películas, "Houston..."). El director de cámaras y edición está mezclando con tomas desde el espacio, con un astronauta flotando en la nada cerca de un armatoste. Esto será muy ciencia divulgadora, pero es un bodrio mayúsculo.

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Pero la semana pasada hubo un programa que estuvo bueno, lo juro, ¡yo lo ví!

domingo, 12 de julio de 2009

Michael ¿cuánto?

En todas partes la noticia de la temporada es la muerte de Michael Jackson. Medios periodísticos y opiniones personales intentan señalar la importancia de Jackson en la cultura americana, su influencia y legado, sin poder evitar recordar los escándalos que rodearon su figura en los ultimos 15 años. Agreguen que es verano y no pasa nada, y tienen la receta para el desastre.

Para denunciar el tsunami de mal gusto que rodea a Jackson en su camino al más alla, me remito a un comentario de la periodista de la KARE (el canal de Minneapolis): "los hermanos de Michael Jackson llevaron el féretro al escenario, y ésta es la última vez que veremos en escena a Jackson Five". Repugnante.

Pero yo quisiera traer a colación a otro individuo, tambien de 50 años, también fallecido en la última semana de junio, cuya obra y noticia han sido eclipsadas injustamente. El fulano en cuestion se llamaba Billy Mays y es el rey indiscutido del infomercial. Permitanme iluminarlos al respecto, un infomercial es un comercial muy largo (como de 20 minutos o mas), donde una o más personas demuestran la eficacia de cierto producto en todos los contextos posibles. Canal 10 los pasaba de mañana, y son las vedettes de la television de madrugada. Si alguna vez encallaron en un hotel de mala muerte y las 4 am los encontro sin poder dormir, seguro saben a que me refiero.

Soy la primera en admitir que Mays me parecio molesto como un moscardón la primera vez que presté atención a sus avisos. A la quinta vez que lo vi anunciar las bondades de Oxiclean, y despues de verlo hacer un aviso en españolo (una versión caracteristica del español hablada por personas que ignoran que no saben español), me dio por pensar que este hombre encarnaba perfectamente al sueño americano. No al de los años 50, del padre ejecutivo con una esposa perfecta ama de casa y dos niños rubios, sino una versión actualizada y un poquito perturbada. El sueño americano de las soluciones para todos los problemas, adicto a la auto ayuda, el buen humor a prueba de balas, el neurótico. Y asi fue que empece a mirar sus infomerciales con más atención.

Es cierto que nunca tuve el menor impulso de comprar nada de lo que él ofrecía, pero la ingenuidad de las situaciones me hacía gracia. Esto es como cuentos de hadas para grandes, siempre pensé, te comprás ese detergente y tu vida va a ser mejor. Pero Mays me conquistó con dos avisos, a cual más absurdo, que pueden ver haciendo click aqui y aqui.





El de la oficina me dio la pista de que Mays entendía la palabra sarcasmo. Y el de la familia, con la esposa e hija barbudas, que se reia de todo empezando por si mismo. Y eso es algo que me parece valioso. Lo que es más de lo que se puede decir de Michael Jackson.

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Si quieren leer más sobre Billy Mays, aquí está el obituario: http://obits.syracuse.com/obituaries/syracuse/obituary.aspx?n=billy-mays&pid=129075033 y acá la entrada de Wikipedia http://en.wikipedia.org/wiki/Billy_Mays

sábado, 27 de junio de 2009

Del cajón de los recuerdos

Hoy es el 36 aniversario del golpe de estado en Uruguay, y hace unos días estuve discutiendo las repercusiones con un minnesotano. Las repercusiones personales más que las sociales, y ahí caí en la cuenta de lo relevante que fue haber nacido en ese momento y no en otro.

Nací en 1979, en un país que vivía en dictadura militar desde 1973 y que siguió estándolo hasta 1985. Es decir que en 1985, cuando empecé el primer año escolar, la Democracia estaba de vuelta. Cabría imaginarse pues, que como en esos años de dictadura yo era muy pequeña y tenía poca idea del "mundo exterior", la dictadura no influyó demasiado en mi vida de entonces. Sin embargo, el régimen militar explica muchas cosas de mi infancia. Convicciones exóticas, hábitos inusuales... cosas raras.


Primeramente, nací en una época de recambio generacional. Las tías viejas se murieron todas de golpe, mientras que otros miembros de la familia más jóvenes hacían las valijas y marchaban exiliados a tierras del norte. Por esta razón mis padres, que al día de hoy no sé muy bien por qué prefirieron malo conocido que bueno por conocer, se quedaron con muchos objetos personales de aquellos que ya no estaban.

Entonces la casa de mi infancia tenía televisores en varios cuartos, aunque casi no mirábamos (ni tampoco había mucho para mirar). También había cajas con ropa de todos los talles y colores, a la que mi madre acudía cuando necesitábamos algo, para vestirnos o para disfrazarnos en una tarde aburrida de domingo. Había una biblioteca que llevaría una vida recopilar (la llevó), y había juegos de platos como para invitar a comer a un batallón, aunque nunca invitábamos a nadie... porque no quedaba mucha gente a la que invitar.


Los que habían muerto recientemente y los que se habían ido formaban parte de las conversaciones de todos los días, y yo no entendía la diferencia entre unos y otros. "Esto era de Mamama"... "esto era de la tía Paula" Así conocí la muerte. Era como irse muy lejos. Pero algunos no mandaban cartas, y mamá se ponía triste cuando hablaba de ellos.

Esta estrecha relación con los ausentes tuvo otra faceta. Los que estaban exiliados mandaban cartas, mandaban fotos... y mandaban regalos. Creí firmemente, con una solidez que yo no podría transmitirle a nadie, que Papá Noel y los Reyes Magos existían. ¡Si a los abuelos yo tampoco los había visto nunca y me mandaban regalos para mi cumpleaños! Y los tíos de Suecia mandaban fotos donde había nieve, como las postales de Papá Noel. Todo encajaba perfectamente. Bueno, casi todo.


Creía ciegamente que los Reyes Magos vivían cerca de las Tres Marías, Papá Noel vivía atrás de un edificio en Garibaldi (otro día les cuento), y mi abuela Ana vivía en la Oficina de Correo de San Martín y Vilardebó. Seguro que vivía allí, porque era donde nos dejaba cosas para que fuéramos a buscar, o desde donde la llamábamos, en la oficina de Antel justito al lado.


Durante la dictadura, mis padres estuvieron destituidos de sus cargos y sobrevivieron realizando trabajos diversos. Por eso la polenta y los fideos con tuco eran un menú habitual en nuestros platos. Le tengo un afecto muy especial a la polenta y a los fideos de paquete, y muy especialmente a las comidas que tienen fideos de varios tipos, legumbres dicotiledóneas (los porotos y las lentejas son lo más), algo parecido a tomate y un lejano rastro de proteína animal. Comí mucho de eso, con un Toblerone de postre, mandado por la abuela. Recién de grande me dí cuenta de lo absurdo de la situación... ¡vivir a polenta y chocolate suizo!

Otra huella de la dictadura, ésta en mi subconciente, es mi asociación de ideas al escuchar la marcha militar de los comunicados de las FFAA: pienso inmediatamente en... la Pantera Rosa. Es que el comunicado venía justo después de la Pantera y antes del informativo. Conversándolo con otra gente de mi edad o un poquito mayores, todos nos acordamos.

Mi madre siempre recuerda que yo ansiaba aprender a leer, y que aprendí las letras muy rápido. El problema fue que lo primero que recuerdo haber leído en voz alta, por la calle, fue una pintada que decía "PIT-CNT" y a mi madre diciendo, shhh, ¡éso está prohibido decirlo en voz alta! No se podía decir cola, caca, pichí ni pitceneté.


En 1985, cuando aprendí a leer y finalmente pude leer los libros que quise, cuando reabrieron Canal 5 y miré programas de TransTel todas las tardes mientras merendaba, cuando se pudo decir pitceneté, rocanroll y viva Wilson, y mi madre nos compró una cometa con los colores frenteamplistas en el comité de base de esquina, ahí, justo ahí, conocí a toda mi familia. A mis abuelos, mis tías, mis primos, a los tíos de Suecia con el hijo del que mis padres tenían tantas fotos y cuentos... todos llegaron en aquel eufórico 1985.

Ah... qué anodina hubiera sido mi infancia si no hubiera sido por los milicos...

domingo, 14 de junio de 2009

Llegó el verano

Algunos días hace más calor que otros, pero sin duda que el verano minnesotano ya está acá. Más que el calor, hay tres cosas que definen al verano minnesotano:

1. Que no hace frío (digamos, nada de bajo ceros).

2. Que hay luz de sol hasta las 9.30 pm.

3. La fruta en el supermercado.


En esta foto: cerezas, frutillas, bananas, naranjas y frambuesas. Una delicia.