Nuestro apartamento en Montevideo y en Minneapolis guardan parecidos asombrosos. Ambos son de un dormitorio, kitchenette y living comedor, el número de puerta termina en 03 y son gratificantemente soleados. Tienen pisos de madera, ventanas muy grandes, y están a aproximadamente 15 minutos a pie de la facultad de ingeniería.
Pero los parecidos no terminan allí. Nuestra querida Graciela la de abajo, que ahoga sus penas en alcohol y decibeles, acá está repartida entre los mexicanos de arriba, que ponen un disco de baladas románticas de 5.30 a 6.30 am y otro de cumbia a todo trapo los fines de semana, y los vecinos de enfrente, que yo estoy convencida que son dealers.
A lo mejor los vecinos de enfrente se dedican a actividades muy santas y los persigue la mala suerte, pero... ¿a cuántos de ustedes les ha pasado que un conocido en estado de ebriedad les patee la puerta un martes a las 6 am? ¿Uno mismo que un par de semanas antes, echaron de sus casas y quedó postrado en el corredor? Hace unos días, por lo visto el visitante madrugador no sólo pateaba la puerta (la de ellos y a veces también la nuestra, de yapa) sino que le dabaa cabezazos, porque después había sangre en la pared. ¡Puaj!
Al igual que en el edificio en el que vivíamos en Montevideo una noche en la que las cosas se pusieron muy feas, alguien llamó a las fuerzas del orden. Allá, recuerdo que vino un cana flaco y con cara de aburrido. Acá vinieron tres gorilas que se llevaron al que andaba armando relajo en cinco minutos.
Los parecidos son asombrosos, y hasta les diría que excesivos. ¡Pero no hay nada como el hogar!
Hay que admitir, sin embargo, que acá hay delicias que en Montevideo no teníamos. Concretamente, la alarma de incendios y los vecinos incendiarios son un ejemplo interesante. Ayer la alarma se activó a las 4.30 am y no paró por la siguiente hora. El origen era nuestro vecino de al lado (ni mexicano ni dealer), que había dejado algo en el horno. Y sí, el pasillo del edificio estaba lleno de humo y había olor a quemado. Creo que tendríamos que haber agarrado un abrigo y salido de la vivienda, pero nada, nos quedamos adentro. Vinieron los bomberos, pusieron un ventilador enorme en el pasillo, abrieron las puertas del edificio para que hiciera corriente (todos los edificios tienen dos entradas, una en el frente y otra en el fondo), y para las 6 am se había terminado la diversión. Es raro, yo estoy acá todo el día y nunca había escuchado la alarma de incendios del edificio ni a nadie armándole gresca a un vecino. ¿Por qué tendrá que pasar todo de madrugada?
sábado, 12 de abril de 2008
lunes, 7 de abril de 2008
Netflix, Las manzanas de Adán
Hoy vimos una película curiosísima en Netflix instant (con ese nombre parece un ingrediente de cocina). Es danesa y se llama Adams aebler, Las manzanas de Adán.
El Adan en cuestión, es un skinhead neonazi cumpliendo parte de una condena presidiaria haciendo trabajo comunitario en una remota iglesia rural (en Dinamarca, supongo). Otros dos en su misma situación son un alcohólico obeso y un inmigrante saudí que asalta estaciones de servicio en una guerra santa particular. Lo recibe Ivan el cura, un optimista a prueba de balas, que le pone como objetivo en su estadía en la iglesia, hacer una tarta con manzanas del manzano de la iglesia. Pero Adam es malo, malísimo convencido (vamos, tiene una fotografía de Hitler en su cuarto), y se fija como objetivo quebrar la fe de Ivan.
La película empieza con un planteo un poco absurdo pero aceptable, los personajes son excéntricos al borde de lo normal, y la trama se va desarrollando sin vueltas de tuerca increíbles ni (con el permiso de Manolo Cinemateca), efectistas. Las distintas dificultades que se van presentando en forma circunstancial (como cuervos, gusanos, una tormenta eléctrica, más skinheads), y otras permanentes (una vida de mierda para cada uno de los personajes), van forjando la historia y el desenlace es a la vez dramático y cómico.
En el estante de las comedias de humor negrísimo, con las de Alex de la Iglesia y Tarantino, esta tiene lugar asegurado. Para quien guste ese humor y un poco de reflexión filosófica sobre la vida y las cosas, esta película puede ser un buen pasatiempo.
El sitio web oficial de la película en inglés, está aquí.
El Adan en cuestión, es un skinhead neonazi cumpliendo parte de una condena presidiaria haciendo trabajo comunitario en una remota iglesia rural (en Dinamarca, supongo). Otros dos en su misma situación son un alcohólico obeso y un inmigrante saudí que asalta estaciones de servicio en una guerra santa particular. Lo recibe Ivan el cura, un optimista a prueba de balas, que le pone como objetivo en su estadía en la iglesia, hacer una tarta con manzanas del manzano de la iglesia. Pero Adam es malo, malísimo convencido (vamos, tiene una fotografía de Hitler en su cuarto), y se fija como objetivo quebrar la fe de Ivan.
La película empieza con un planteo un poco absurdo pero aceptable, los personajes son excéntricos al borde de lo normal, y la trama se va desarrollando sin vueltas de tuerca increíbles ni (con el permiso de Manolo Cinemateca), efectistas. Las distintas dificultades que se van presentando en forma circunstancial (como cuervos, gusanos, una tormenta eléctrica, más skinheads), y otras permanentes (una vida de mierda para cada uno de los personajes), van forjando la historia y el desenlace es a la vez dramático y cómico.
En el estante de las comedias de humor negrísimo, con las de Alex de la Iglesia y Tarantino, esta tiene lugar asegurado. Para quien guste ese humor y un poco de reflexión filosófica sobre la vida y las cosas, esta película puede ser un buen pasatiempo.
El sitio web oficial de la película en inglés, está aquí.
sábado, 5 de abril de 2008
Sábado en el Mills District
Hoy ha sido un día primaveral hermoso (lo que en Montevideo consideraríamos un hermoso día invernal, pero acá no estamos para hacernos los exquisitos), salimos de mañana a caminar y visto que la tarde también estaba apacible, volvimos a salir.
Hoy fuimos al Stone Arch Bridge, uno de los puentes más antiguos uniendo las márgenes este y oeste del Mississippi que aún se conservan. El puente data de 1875, y actualmente es solo peatonal o para bicicletas (y skates, patines, etc.)
El puente está sobre un salto del río, Saint Anthony Falls, donde hay una represa.
Del lado oeste está ubicado un gran molino, y a su lado, las ruinas del molino anterior que reventó y se incendió un par de veces. En las ruinas hay un museo muy lindo, sobre la industria de molienda de Minnesota, la fundación de los distintos molinos, y esa industria dio forma a Minneapolis y Saint Paul. Nos informamos sobre la vida y virtudes de un personaje local absolutamente trascendente: Betty Crocker. Lo que más me decepcionó de Betty Crocker es que es un truco marquetinero, nunca existió tal mujer. Por lo demás todo muy simpático, como la sección de "antiguas noticias de la fábrica": el equipo de bowling femenino resultó invencible en la liga de comercios de 1922, y en 1919 la jefa de embolsadoras y el supervisor de electricidad se casaron después de 13 años de noviazgo.
Me hizo acordar, sin mucho esfuerzo, a Fray Bentos. Sin embargo, la diferencia radical es que los gringos del Anglo siempre fueron extranjeros, mientras que los de Minneapolis se transformaron en minneapolenses al poco tiempo. En fin...
Después fuimos al Teatro Guthrie. El sitio más cool en el que yo haya estado alguna vez, me hizo sentir un poco provinciana... pero por un rato. No vimos a nadie de seguridad y aprovechamos el edificio para sacarnos fotos.
Más fotos del paseo en PicasaWeb.
Hoy fuimos al Stone Arch Bridge, uno de los puentes más antiguos uniendo las márgenes este y oeste del Mississippi que aún se conservan. El puente data de 1875, y actualmente es solo peatonal o para bicicletas (y skates, patines, etc.)
El puente está sobre un salto del río, Saint Anthony Falls, donde hay una represa.
Del lado oeste está ubicado un gran molino, y a su lado, las ruinas del molino anterior que reventó y se incendió un par de veces. En las ruinas hay un museo muy lindo, sobre la industria de molienda de Minnesota, la fundación de los distintos molinos, y esa industria dio forma a Minneapolis y Saint Paul. Nos informamos sobre la vida y virtudes de un personaje local absolutamente trascendente: Betty Crocker. Lo que más me decepcionó de Betty Crocker es que es un truco marquetinero, nunca existió tal mujer. Por lo demás todo muy simpático, como la sección de "antiguas noticias de la fábrica": el equipo de bowling femenino resultó invencible en la liga de comercios de 1922, y en 1919 la jefa de embolsadoras y el supervisor de electricidad se casaron después de 13 años de noviazgo.
Me hizo acordar, sin mucho esfuerzo, a Fray Bentos. Sin embargo, la diferencia radical es que los gringos del Anglo siempre fueron extranjeros, mientras que los de Minneapolis se transformaron en minneapolenses al poco tiempo. En fin...
Después fuimos al Teatro Guthrie. El sitio más cool en el que yo haya estado alguna vez, me hizo sentir un poco provinciana... pero por un rato. No vimos a nadie de seguridad y aprovechamos el edificio para sacarnos fotos.
Más fotos del paseo en PicasaWeb.
viernes, 4 de abril de 2008
Cumpleaños

Hoy es el primer cumpleaños de Joaquín, nuestro primer sobrino, y mañana es su bautismo. Lamento de veras que no podamos estar allí, así como tampoco estuvimos cerca cuando nació (y probablemente tampoco estemos cuando cumpla 2 años).
Botija, no es nada personal. ¡Feliz cumple!
A la izquierda lo tienen colgado del alambrado, con la camiseta de alternativa y los colores de la bandera de Artigas en el cuello y bocamangas; se escucha el canto "siiiiii...." ;)
miércoles, 2 de abril de 2008
El enfermo imaginario
Todos los mediodías vamos a almorzar con los labmates (Iman, Xue, Adarsh, a veces también Leah, Mona y Guillermo) a alguno de los varios lugares de la Universidad: el Coffman, DAmico's, Noodles, etc.
Hace poco Iman descubrió que en el piso 8 del hospital universitario hay una cantina, donde almuerzan pacientes, doctores, y visitantes de pacientes. La comida es más rica, variada, saludable y barata que en los otros lugares, por lo que hemos hecho una rutina de ir a almorzar allí.
Nadie nos ha preguntado nada, pero por las dudas nosotros vamos como amigos de un paciente. Pero como no conocemos a nadie que esté internado allí hemos creado un amigo imaginario colectivo, que está bastante enfermo y que necesita de nuestra presencia diaria para
asegurar su bienestar. Su curación no, porque es un enfermo crónico. Nuestro enfermo imaginario.
Hace poco Iman descubrió que en el piso 8 del hospital universitario hay una cantina, donde almuerzan pacientes, doctores, y visitantes de pacientes. La comida es más rica, variada, saludable y barata que en los otros lugares, por lo que hemos hecho una rutina de ir a almorzar allí.
Nadie nos ha preguntado nada, pero por las dudas nosotros vamos como amigos de un paciente. Pero como no conocemos a nadie que esté internado allí hemos creado un amigo imaginario colectivo, que está bastante enfermo y que necesita de nuestra presencia diaria para
asegurar su bienestar. Su curación no, porque es un enfermo crónico. Nuestro enfermo imaginario.
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