martes, 5 de agosto de 2008

Todo empieza con un pequeño giro en sentido horario

Ahora que hace tiempo que tenemos auto decidí que es hora de aprender a manejar. Minnesota tiene los conductores más tranquilos de Estados Unidos y una tasa muy baja de accidentes, lo que apenas solaza mi pánico: la magia se termina en las autopistas, que son tierra de nadie, y la ciudad está atravesada por varias de ellas.

No se alegren por mí, tengo varias razones para no querer aprender a manejar y ninguna de ellas promete desvanecerse a la brevedad; más bien el invierno promete traer algunas nuevas. Pero como ya dije en este blog, la vida es un viaje y no me quedo atrás.

Acá primero hay que dar un examen teórico y recién a los 3 meses se puede dar el práctico, durante los cuales uno tiene un permiso provisorio que habilita a manejar un vehículo (si y solo si acompañado de otra persona que haya pasado el examen práctico en Minnesota). Para dar el examen teórico es imprescindible tener número de seguro social, y para tener ese número, hay que tener permiso de trabajo antes. El permiso lo pedí en febrero y me llegó en junio, y el SS lo pedí también en junio porque es gratis nomás, y llegó en julio. Así que no se crean que es que estuve al pedo, es que no podía darlo antes.

Yo dí mi examen teórico el viernes pasado y salvé, tengo unos papeluchos la promesa de recibir la tarjeta con mi foto en el correo en dos semanas. Mi práctica de manejo, hasta ahora, consistió en sentarme atrás del volante y encender el motor. No tuvo emoción, yo ya sabía que se hacía girando la llave en sentido horario.

¿Quieren saber si ustedes podrían manejar en Minnesota? Acá tienen un sitio web en inglés con simulaciones del examen: http://www.quia.com/de/mnmain.html. Suerte en pila. No se olviden que acá se puede doblar a la derecha en un semáforo en rojo, y que los ómnibus escolares son sagrados. (Ojalá también lo fueran en Montevideo).

Cuando uno va a dar el examen práctico tiene que llevar su propio vehículo, y el examen empieza con uno mostrando que el auto está asegurado. Es interesante señalar que uno no puede asegurar su auto si no tiene el permiso de manejar de Minnesota así que es imposible dar el examen en el vehículo propio. La gallina y el huevo, versión local. Pero bueno. Nacho dará el lunes el examen en nuestro auto; Fefo lo dio en el de Juan; y Juan, creo, en el de Alfonso. Yo, supongo, también lo daré en el Honda Accord en el que transitamos habitualmente, pero me gustan las sorpresas y estoy pensando en pedirle a Nacho y Pati el de ellos, un Toyota Camry que compraron hace dos semanas. Para molestar nomás.

martes, 29 de julio de 2008

El que ríe en julio, ríe mejor



Fue el cumpleaños número 34 de Fefo, y el primero en un día de verano. Pasamos varios días planeando qué y cómo hacer pero no nos decidimos por ninguna de las opciones a priori; finalmente nos decantamos por lo más simple, o sea, pasarlo bien con amigos.

Las primeras 3 horas las pasamos hablando por Skype. Aquella vieja fábula de conversar por teléfono viendole la cara al interlocutor, hoy en día es una verdad más sólida que un ladrillo y bastante más barato que el teléfono. Asombroso, ¿quién lo hubiera dicho?

El almuerzo lo pasamos en familia (Ribeiro). Alejandro obtuvo un puesto de profesor en la Universidad de Pennsilvania, y se van en un par de semanas a vivir a Filadelfia, por lo que esto también tuvo gusto a despedida. Fuimos a comer a un restaurante chino elección de Alejandro, y los platos que pedimos los compartimos entre todos.



Conversamos los seis y pasamos un muy buen rato. Después paseamos tratando de bajar la comida (exitosamente), y la completamos comiendo unos helados riquísimos.

A la caída de la tarde nos reunimos con los uruguayos de la vuelta: Ana y Juan, Gonzalo, Pati y Nacho (con Joaquín), Adriana y Diego, y Alejandro. Después de una siesta en casa para digerir el round de la heladería, fuimos caminando a una cervecería que ya conocemos bien, Town Hall Brewery. Inconcebible en invierno, los 2 kilómetros hasta el pub son un paseo muy agradable en verano, porque la mitad del trayecto es paralelo a este puente, que están construyendo a toda velocidad.



Más fotos, en Picasa.

martes, 15 de julio de 2008

Where are you from?

Cuando abrimos la boca para decir algo y se nota que somos extranjeros, por curiosidad o cortesía, muchas veces nos preguntan Where are you from? (¿de dónde eres / son?). Y no es que nos hagamos los difíciles, pero nos gusta retrucar, Where do you think I'm from?, (¿de dónde crees que soy?)

Hé aquí un breve muestreo de las respuestas:

Italia: El cajero del supermercado Lund's a mí.

Islandia: La moza de Annie's Parlor, mirando a Federico.

Croacia: Un tipo por la calle, al que le pregunté dónde estaba la parada del ómnibus más cercana.

Suecia: Alguien a Gabriela.

Francia*: El mozo del Caribou Coffee.

Turquía: El mismo mozo, en segundo intento.

Italia: Un mexicano vendedor en una casa de antigüedades, a mí.

Francia: Un estudiante iraní a Federico, después de escucharlo hablar en inglés.

España: El hincha alemán del Brit Pub, mirando a Fefo y su boina. Sin la boina podía pasar por alemán.

Italia: La vendedora de una casa de ropa usada, a mí.

Brasil: Un vendedor de la venta de garage de Edina, mirándonos a Nacho, Pati, Fefo, Joaquín y yo.

- ¿De dónde eres?
- De Uruguay
- Ah, ¿y eso está en Rusia?
- No, en Sudamérica
- Nunca había escuchado antes.
- Yo tampoco había escuchado hablar de Minnesota antes de venir aquí.
Diálogo en la recepción de un hospital.

- ¿De dónde son?
- Somos de Uruguay...
- Ah, iúrugüei
- Sí, es como "you are gay", pero no exactamente
- Ho, ho, ho
Conversación con el gorila de seguridad del puesto de venta de teléfonos celulares. Nacho me arrastró afuera antes que el gorila dejara de reírse y nos curtiera a palos.


Que las respuestas estén a tantos kilómetros lejos de la respuesta correcta me recuerdan que raza y nacionalidad no tienen nada que ver. Aunque tomando en cuenta lo que sé de mis antepasados (casi todos españoles y uno solito italiano), me causa gracia tanta insistencia con Italia: va en realidad a que nuestra pronunciación es bien distinta a la de los españoles, y eso se nota al hablar inglés. También cuenta que nosotros hablamos inglés británico más que americano, pero, a diferencia de la mayoría de los europeos que conozco, hacemos un esfuerzo por adaptar el acento también.

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* Esto me recuerda que a mí también me preguntaron una vez en Montevideo si soy francesa, por cómo pronuncié ciertos nombres en francés. Me sentí halagada hasta que constaté que mi interlocutor era prácticamente sordo.

jueves, 10 de julio de 2008

Festejos del 4 de julio

El 4 de julio debe ser el único día del año en que los norteamericanos se van a dormir tarde. Y que salen de sus casas después de la caída del sol (después de las 10 pm), para mirar los fuegos artificiales.

El espectáculo de fuegos artificiales los organiza cada ciudad (por lo menos aquí, en Minnesota), y a ningún individuo en su sano juicio se le ocurre gastar plata y tirar los suyos... de hecho no ví que vendieran por ningún lado... deben estar re-prohibidos, por cuestiones de seguridad. Big Brother se encarga de todo, desde limpiarte la nieve en frente a tu casa hasta armarte el circo. En fin...

En realidad está mucho mejor así, es como la Noche de las Luces, pero en muchos lugares en simultáneo. A tres cuadras de casa, sobre el Mississippi, había una exhibición.



No alucino con la pirotecnia, pero admito que los fuegos que reventaban en forma de estrella me impactaron. Más fotos, aquí.

Para aprovechar la masa enorme de gente que anda por ahí, una galería de arte alternativo (léase incomprensible para los paganos) organiza un festival de cine llamado 10 segundos, donde los filmes que se presentan duran eso, 10 segundos.



Ahí me di cuenta que esta ciudad, y especialmente este barrio, tiene exceso de estudiantes. Extraño la senectud de los barrios montevideanos... ja ja.

Día de la Independencia

El 4 de julio de 1776 Benjamin Franklin, Thomas Jefferson, John Adams y otros cuántos firmaron la Declaración de Independencia de las 13 colonias británicas. Sí, hasta Estados Unidos era chiquito cuando nació, no siempre fue grande.

Como suele ser un día lindo, la gente aprovecha y hace reuniones al aire libre. Guillermo invitó a todos los investigadores de su laboratorio a una cena en su casa (a las 5 pm!), y allí fuimos. En Edina por tercera vez.

Eramos ocho uruguayos, tres franceses, dos iraníes, un vietnamita, una israelí, una peruana y dos creo que norteamericanos pero no estoy segura. Mirando las fotos se puede descubrir, por los nombres y los atuendos, quién es quién.



Más fotos, aquí.

No sé qué fiebre atacaba durante el mes de julio a los revolucionarios del nuevo y el viejo mundo. Entiendo que a los del hemisferio norte los alterara el calor, pero me pregunto por qué en pleno invierno Argentina y Uruguay también aprovecharon la volada.