viernes, 23 de mayo de 2008

Honda (como la playa)

Está visto que vivir sin auto acá es más que difícil y cuando un conocido vende un buen auto a precio semi-ganga, más vale aprovechar. Así que nos pusimos y compramos un vehículo, así que a partir de ahora, tenemos auto propio.

Habíamos fantaseado con un auto de ciertas características, pero la verdad es que nuestras preferencias vienen bastante después de nuestras necesidades y oportunidades, así que finalmente compramos lo que la oportunidad trajo y no lo que quizás hubiéramos elegido.



El tromotróculo en cuestión es un Honda Accord de 1996, enorme, cuatro puertas, lustroso, plateado, aerodinámico, con 250.000 kilómetros y un pasacassettero (¿no es fantástico?). En la patria del consumo no hay cosa más fácil de hacer que vender y comprar, así que el domingo nos decidimos, el lunes hablamos con el dueño y nos pasó el contacto de un corredor de seguros, y el martes de tarde lo compramos. El dueño trajo el auto y unos papelitos que firmamos, taca-taca le pagamos al instante con un cheque, y el cuatro ruedas se quedó en el parking del edificio. Y todo esto evitándonos mezclarnos con un car dealer (vendedor de autos), una raza autóctona con mala fama legendaria.

Fefo sacó la licencia de conducir de Minnesota el mes pasado, así que pudimos hacer todos los trámites sin inconvenientes. Les seguiría contando detalles, pero tenemos que ir a una oficina a entregar el papel manuscrito que dice que somos los nuevos dueños del auto. ¡Buen fin de semana!

martes, 13 de mayo de 2008

Y vos, ¿de qué te reís?

La biblioteca pública de Minneapolis tiene, en su sede central, una tienda de regalos. En esa tienda venden libros, revistas y discos retirados de la colección, merchandising con el logo de la biblioteca (camisetas, tazas, etc.), y objetos de diversa naturaleza que no me atrevería a clasificar en ninguno de los grupos anteriores.

Los más extraños (para mí) son muñecos de acción literarios. Está el de Jane Austen, que trae un escritorio y una pluma, el de Edgar Allan Poe con el consabido cuervo, el de Shakespeare con una calaverita (¡constitucional!), y un largo etcétera. A mí me parecen un poco tontos porque no son para niños sino para grandes (no creo que los niños lean mucho Shakespeare), y tiene algo de bochornoso, creo yo, ponerse a jugar con la muñeca de Jane Austen en vez de leer sus libros.

Pero el que me dejó azorada fue el muñeco de acción bibliotecario. Me parece horrible, totalmente ofensivo. Mirenlo, ¿no parece un travesti?



Como si ser bibliotecario se tratara de pedir silencio. Que conste, en los 9 años que trabajo en bibliotecas nunca, NUNCA, pedí silencio. No entiendo cómo los bibliotecarios de Minneapolis no han prendido fuego esa tienda de regalos. Traidores.

sábado, 10 de mayo de 2008

Minneapolis sobre ruedas

Mi forma más habitual en esta ciudad de transporte es el sistema público metropolitano de Minneapolis / Saint Paul. El sistema está compuesto por el viejo y querido bondi, y un trencito que lleva al Aeropuerto y al Mall of America (¡el shopping más grande del mundo!).

El ómnibus, nunca me canso de decirlo, es una de las formas más interesantes que hay de conocer una ciudad. No sólo por lo que uno ve afuera del ómnibus, sino también adentro. Las diferencias y similitudes con el transporte montevideano son más que elocuentes, y paso a describir.

Por ejemplo, hay 4 cosas prohibidas en los ómnibus locales, y otra sugerida: está prohibido fumar, comer, escuchar música fuerte, y pararse muy cerca de la puerta; la sugerida es no hablar por celular (de forma estruendosa, supongo). No está prohibido hablar al conductor ni salivar, que son las que siempre me llamaron la atención en Montevideo... supongo que no están prohibidas porque a nadie se le ocurre hacerlo.

Hablando de conductores, al igual que los de Cutcsa, son una raza aparte. Acá los conductores tienen en común que no son muy jóvenes (ninguno aparenta menos de 35 ó 40), y tienen puesto el uniforme de MetroTransit. Por lo demás, son un buen muestrario de la diversidad étnica de este lugar: incluso he visto empleados de turbante y empleadas de velo, empleados con aspecto de leñadores escoceses, con pinta de profesoras de literatura, con raros peinados nuevos o con cara de aburridos.

A diferencia de los guardas de Montevideo acá no usan una monedita ni nada por el estilo (de hecho los tipos no tocan el dinero): tienen un micrófono y hay amplificadores en todo el vehículo, así que si alguien arma relajo en el fondo el conductor puede llamarlo al órden sin tener que moverse. Hace poco me subí a un ómnibus que era conducido por una doble de Helen Mirren, que casi al terminar el trayecto explicó, por el micrófono, que era su último viaje después de 15 años de servicio en la línea. Los viajeros eran casi todos estudiantes, y la conductora dijo que había sido un honor transportarlos a sus clases y a sus hogares todos los días. Concluyó el discurso afirmando que se sentía como un personaje de una serie de TV que miraba cuando era chica y acto seguido, cantó la canción de la cortina musical de la serie; los demás batimos las palmas al ritmo, cantamos los coros y aplaudimos al final. Creo que hasta hubo quien se emocionó al bajarse del ómnibus. Toda una experiencia.

Otra cosa curiosa del transporte público es cierta consecuencia de estar pensado para que pueda usarlo todo el mundo, de forma rápida y sencilla. Uno puede comprar una tarjeta y recargarla, y para pagar alcanza con acercarla a una pantallita, así que no hay que andar con dinero encima. También se puede pagar con monedas, pero hay que llevar la plata justa porque no dan cambio.

Por un lado es fantástico, pero por otro lado a mí me asombra que todos paguen: ancianos, discapacitados, personas con niños pequeños a cuestas. Nadie viaja sin pagar. También me resulta chocante que cuando se arma la fila para subir al ómnibus, nadie cede el lugar a mujeres embarazadas, o que nadie (¡nadie!) ayuda a un ciego siquiera señalándole dónde está la puerta del ómnibus. Ayer iba en un ómnibus lleno y se subió una veterana cargada con bolsas. Le dejé mi asiento y no entendió que se lo dejaba para que se sentara, más bien me miró como a un bicho raro porque nadie cede el asiento, jamás. Ni tampoco la gente agradece a desconocidos. Más bien nadie se habla. No vaya a ser que se malinterprete.

Otra cosa curiosa y que me resulta muy graciosa, es cómo se para la gente en los pasillos cuando todos los asientos están ocupados: mirando no hacia las ventanillas, sino hacia adelante, en fila. ¿Por qué? No tengo ni la menor idea, es más, es bastante incómodo porque los pasillos son medio angostos y normalmente obstruyen el paso. Para bajarse hay que tirar de una piolita (los ómnibus de Montevideo las tienen pero sólo el guarda las usa), y lo extraño es que sólo están pegadas a las ventanillas. Así que ocurre, sí, ocurre, que el viajero al lado de uno de repente te tira un zarpazo a la nariz, que es para pedir la parada.

El transporte público es muy limpio y razonablemente puntual, pero me entristece pensar que ni es rápido ni es tan frecuente como para poder depender alegremente de él, sin pensar seriamente en comprar un vehículo propio cuando la ocasión es propicia. "Go green" y "Save more than the price of gas" son sus lemas, pero son absurdos cuando uno calcula el tiempo que lleva esperarlo y llegar a destino en una metrópolis tan grande como Twin Cities.

martes, 6 de mayo de 2008

May Day


El domingo 4 de mayo fue el "May Day" en el Powderhorn Park de Minneapolis. Un hermoso día de primavera (por suerte) y nos fuimos hasta allá con la cámara. El lema de este año fue "A New Bridge: Infrastructure for the Future Beings". Recuerden que el 1ro. de Agosto del año pasado se cayó un puente (bastante importante) en Minneapolis donde murieron cerca veinte personas; ya lo están reconstruyendo y van Muy rápido.

Como está dicho en la página Every spring, the MayDay Parade explodes onto Bloomington Avenue! We own the street for the day, dancing and playing instruments with fiery verve. We tell our story, section by section, each designed musically and visually by MayDay staff artists as a walking theatrical performance.


Un poco de historia "The spring of 1975 was our first MayDay Festival... The Vietnam War ended just 2 weeks before the event and our little procession was exuberantly joyful. We were a group of 50 or 60 people, an Earth puppet, a Water puppet, several birds, two accordions, and many banners. When we got to the park, we raised a Maypole puppet and hosted a few small performances and some MayDay speeches."


Un espectáculo muy colorido, mucha música, mucha gente, bastante "locura", buena onda y varias consignas comunes. Como nos dijeron unos que hacian una danza inglesa, hay que cantar, bailar y hacer música para que La Tierra se despierte después del invierno.

Las fotos las dividimos en dos partes el desfile y la gente. Espero que las disfruten.

domingo, 27 de abril de 2008

intramural tournament

Más sobre futbol...
Se viene la primavera, o por lo menos eso es lo que dice el almanaque. Y la gente sale, camina, corre, patina, juega, salta, etc.; y me ha resultado sorprendente ver en los espacios libres del Twin City Campus grupos de estudiantes "jugando a la pelota", al soccer.
También tienen su football americano y una variante con un freesbee en lugar de la clásica "pelota" ovoide.

Con el cuadro de futbol que vengo jugando, empezamos otro campeonato o Intramural Tournament. Lo de intramural es bastante obvio, con los fríos que hay acá hay que hacer todo adentro, y tienen una instalaciones descomunales para el deporte que se les ocurra. Sí, también hay una piscina con olas cerrada en MN, pero no es de la UMN.
Este segundo campeonato que estoy jugando es en otro "field", en el Mariucci Arena, donde los Gophers juegan al hockey sobre hielo.
O sea, jugamos en esa misma cancha, combada en las esquinas, con paredes de cemento y con vidrios de protección a los costados; obviamente con una alfombra de cesped artificial en lugar de hielo (que solo está cuando se juega al hockey sobre el mismo).
La principal diferencia con el futbol en este campeonato que estamos jugando es que realmente toma relevancia lo de "intramural", porque estamos "entre muros" porque la pelota rebota en las paredes y "no se va". O sea que las tenes que correr todas, podes pegarle tranquilo al arco que si "se va", vuelve y vuelve y vuelve.
Es completamente agotador, y la única forma de tomar un descanso es hacer un cambio o literalmente "sacarla del estadio" o pegarle al tablero que cuelga en medio de la cancha. Por esa razón los defensas (quien escribe y un español -albert- y juan) estamos practicando nuestros mejores "despejes" sin ningún respeto al "jogo bonito" que despliegan nuestros delanteros, los brasileros u otros españoles.

Además de que nuestros rivales son, generalmente jóvenes (de ambos sexos), livianos y rápidos estudiantes de grado de la UMN. Así que hacha y tiza.

Como último comentario, al no irse afuera la pelota e ir a buscar "todas las pelotas" el juego se torna un poco más agresivo, por lo cual entiendo perfectamente la agresividad intrínsica que tiene el hockey sobre hielo. Se imaginan aguantando la pelota contra la pared, apoyados contra la pared, agarrados de la misma en un borbollón de 3 o 4 jugadores; un espectáculo. Los dejo con algunas fotos de los partidos y el cuadro.