Pensé en comenzar la crónica diciendo "El futuro del transporte colectivo por carretera: Odio viajar 8 horas en ómnibus y hacer de cuenta que además descansé", pero me pareció muy mala onda. Olvidemos la parte de llegar y de irnos, y repasemos el resto porque estuvo muy bueno.
Fuimos esos días y no otros para encontrarnos con Matías, que está con el Grupo de Viaje de Arquitectura. Años ha tuve la fantasía de ir en el Viaje de Arquitectura, y esto me vino como anillo al dedo... suficiente para probar, pero sin los sinsabores ni la venta de rifas. ¿No es genial?
El primer día se suponía que nosotros teníamos que hacer de guías. ¡Nosotros! Pobre gente, la del grupo de viaje... porque si bien nosotros ya estuvimos una vez en Chicago (también dos días nada más), vamos con otra tesitura, especialmente en lo que respecta a manejar dinero. Chicago sorprende porque la comida es carísima pero la ropa es muy barata (comparado con Minneapolis). Muy diplomáticos expresamos disidencias y acuerdos, y anduvimos todos juntos cuando estábamos de acuerdo y nos separamos cuando estuvimos en desacuerdo.
A Matías nos pegamos como una lapa. Con acuerdo o sin él, nos tuvo que aguantar. Para su felicidad, sólo estuvimos dos días.
El lunes nos bajamos del ómnibus, fuimos a desayunar a un lugar típico y marchamos al hotel. Allí nos dejaron ocupar la habitación aunque era muy temprano, nos encontramos con Matías y el grupo, y salimos a caminar.
La primera parada, el Millennium Park. La habichuela gigante es maravillosa, creo que nunca me voy a aburrir de mirarla y sacarle fotos.
Después seguimos caminando por ahí, fuimos a la ribera del río Chicago, visitamos el Memorial de la Guerra de Vietnam de la ciudad de Chicago, fuimos a comer al centro, después seguimos caminando por la calle donde hay más comercios (llamada "Magnificent mile"), seguimos hasta el Lago Michigan y descansamos en su playa, seguimos por esa rambla y volvimos al hotel.
Gastamos los zapatos, ¿eh?
A la noche yo instigué para ir a ver un partido de hockey sobre hielo. El equipo local, los Chicago Blackhawks se medía contra los Canucks de Vancouver en el 6to encuentro de la 2da ronda de playoffs en el United Center (el mismo de este post). Si Chicago ganaba esa noche iba a ganar la serie y pasar a semifinales (por primera vez en mucho tiempo parece ser), así que la tensión se palpaba en el ambiente.
Patrañas, había unos cuantos ciudadanos sueltos portando jerseys oficiales del equipo, pero no eran ni tanto.
Obviamente que poder ir al United Center hubiera sido lo máximo, pero me imaginé que las entradas estarían seguro por arriba de los 100 dólares (y por ahora el fanatismo no me da para tanto), pero lo segundo mejor es ir a un bar con muchos televisores pasando partidos. ¿El mejor? ESPN Zone, un lugar donde hay televisores ¡hasta en el baño!
Experiencia bizarra si las hay, pero prefiero no profundizar.
Yo en realidad hubiera preferido que ganara Vancouver (mis preferencias en hockey ni yo me las explico), pero ya que estábamos en Chicago y esta victoria significaba mucho para ese equipo, celebramos ruidosamente la victoria de los locales 7-5.
continúa en http://fefoyjulia.blogspot.com/2009/05/visita-chicago-parte-2.html
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